sábado, 20 de noviembre de 2010

No a la pornografía infantil...




Grita por los que no tiene voz, llena de palabras su silencio, hazlo tantas veces como sea necesario. Se valiente por los que tienen miedo, lucha por los que no pueden hacerlo. No esperes, no mires hacia otro lado, no lo consientas, no estés mudo, denuncia. Porque quien dijo que "la palabra progreso no tiene ningún sentido mientras haya niños infelices" estaba en lo cierto. Hagamos entre todos que la infancia sea un territorio donde se multipliquen las sonrisas y se resten las lágrimas


Eva


























martes, 9 de noviembre de 2010

Horror, cosas sin nombre

Hace unos días leí con estupor, la aparición de esa nueva ortografía que nos deja huérfanos de i griega. Tal hecho vuelve a recordarme que en algunos aspectos voy camino de convertirme en un ser anacrónico, de esos que todavía dice cosas como “falto el canto de un duro”  y al que le costará no poner la tilde en una o que vaya entre números, porque machaconamente me repitieron que si no se podría confundir en un cero. ¡Y miren para que ha valido! Casi para lo mismo que saberse al dedillo la lista de las preposiciones, que cualquier día van y las cambian y yo otra vez a verlas venir.

Ante tales cambios me pregunté, como ya lo había hecho otras veces, porque sin embargo nadie busca palabras para las realidades sociales que avanzan más rápido que el diccionario. Por ejemplo, ¿por qué no inventar una palabra que sustituya a “es la novia de mi padre”? Sí, ya sé que existe madrastra pero no me vale. Uno porque no están casados, dos porque no tiene por qué ejercer de madre suplente y tres porque las madrastras desde los cuentos de Blancanieves son unos seres perversos que nadie quiere tener en su vida. Por cierto, este orden no responde a ninguna lógica, pueden cambiarlo. Así pues, la familia nuclear,  vamos la de toda la vida de papá, mamá, los retoños de ambos y sanseacabó, ha saltado por los aires y sin embargo, no hay académico que se percate de la necesidad de ahorrarnos saliva y conceptualizar en una sola palabra estas nuevas realidades. 

También estaría a favor de que alguien pensase un nuevo nombre para “el paro obrero”, que ya sé que se dice poco, pero igual que antes definía a la perfección al segmento social que padecía sistemáticamente el desempleo, ahora sin embargo el paro, así sin más, es una palabra sosa y demasiado difusa para aglutinar un sentimiento de pertenencia colectivo. Y claro los hay que te salen diciendo que son parados fontaneros o parados economistas y así no vamos a ningún sitio.

También deberían de pensar un nuevo nombre para el socialismo del S.XXI, porque desde luego está anticuado a tenor de cómo lo ejercen algunos de los que llevan el carné en la cartera. Ahí tienen a Montilla, socialista híbrido entre catalán y andaluz, que cuando va a ese programa que carga el diablo, llamado “Tengo una pregunta para usted”, y le preguntan porque sus hijos no van a un colegio público, se le pone cara de póker y contesta un escueto “Es una opción personal”. Para que vean que no es un rara avis ,les pongo otro ejemplo, el señor ministro Blanco se ha operado de la vista, y no, no ha sido en la seguridad social, no ha necesitado ni volantes, ni listas de esperas ni nada, sino que como socialista de hoy lo hizo en una clínica privada. Vamos que como no paran de predicar con el ejemplo de cómo se ejerce hoy el socialismo, yo creo que habría que actualizar la palabra en el diccionario, añadiéndole nuevas connotaciones para que luego  no nos llevamos a engaño.

Y por último ni Facebook ni Twitter aparecen recogidas en el diccionario de la RAE,  que poco modernos son estos señores de la Real Academia Española, y eso que entre los ilustres miembros está Pérez Reverte, que haciendo honor al sillón T que ocupa, fue Trend-Topic en Twiter hace nada y menos e incluso tiene una sección en propiedad, los #perezrevertefacts. Para los no twitteros, que haberlos haylos, pinchen aquí y entenderán a qué me refiero.

Así a bote pronto son algunas de las ideas que propongo, pero vamos que en nada que me tome otro café y le de unas vueltas a la cabeza seguro que alguna sugerencia más se me ocurre. Porque ya puestos a hacer reformas en la ortografía, podemos liarnos la manta a la cabeza y seguir con los cambios para no quedarnos desfasados tampoco en el vocabulario que sino, a este paso, dentro de nada va a parecer que hablo como si me hubieran sacado de una película en blanco y negro y voy a necesitar hasta subtítulos. ¡Hasta ahí podíamos llegar!


Eva

lunes, 8 de noviembre de 2010

Pasen y Vean...


Les sugiero que antes de seguir leyendo,  piensen si tiene un rato para sentarse enfrente del ordenador, si es que sí, vayan a hacerse unas palomitas y acto seguido estén preparados para disfrutar de la risa y de los sueños.

Hoy la noche es de perros y no de ópera, pero estamos de cumpleaños. Hace 75 años que se estrenó “Una noche en la ópera” de los hermanos Marx, puede que no sea su favorita, da igual, véanla de nuevo, denle una nueva oportunidad y sino no importa, elijan otra, “Un día en las carreras” por ejemplo, y disfruten con ese humor en blanco y negro, inteligente y delirante, porque no suelen sobrarnos los momentos  para reír ni tampoco abundan los genios. Aquí les dejo una de las escenas más recordada y reída de la historia del cine, pero es sólo un aperitivo para abrir boca. Así que busquen un hueco para poder verla al completo, ahora además que el invierno está a la vuelta de la esquina, no les faltará alguna tarde de manta y sofá para verla y reír. Firmen debajo su compromiso, les adelanto que yo soy la parte contratante de la primera parte
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Ahora que ya se han reído, llegan los sueños. Corría la segunda mitad de la década de los 40 y la post-guerra mundial no entendía de genios sino de penurias, y así fue como por falta de presupuesto se truncó el trabajo  de un norteamericano y un español. Ambos creadores siguieron sus carreras, y aquel proyecto conjunto se guardó en un cajón que no se abriría hasta el siglo XXI. Cada uno, a su manera, continuó plasmando en sus obras su poderosa imaginación y crearon y recrearon sus mundos internos hasta hacerlos parte de la memoria colectiva de buena parte del mundo.

Salvador Dalí y Walt Disney no llegarían a ver aquel proyecto común concluido pero por fortuna, siempre hay alguien dispuesto a remover los cajones en los que se guardan los recuerdos y los sueños que no se pudieron alcanzar. Y así es como aparece “Destino” en 2003, un cortometraje en el que se mezcla la magia de los dibujos de Disney con la simbología del universo surrealista del pintor catalán. 


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¡Ahh! Una última cosa, ya casi se me olvida, si tienen un rato y les gustó el corto, no se pierdan la exposición de la Fundación Dalí en Figueres. 

Buenas noches y buena suerte.

Eva


miércoles, 3 de noviembre de 2010

Sociedades teledirigidas...


 ¿Es un tonto el que hace un ciento o es el ciento el que hace al tonto? El politólogo Giovanni Sartori señaló en una entrevista, refiriéndose al primer ministro italiano, lo siguiente: “El sultán Berlusconi no caerá, es el dueño de todo el país”. En tres pinceladas se podría decir que, Il Cavaliere, es un tipo inteligente, graduado cum laude en Derecho, un empresario de dilatada trayectoria y el italiano más adinerado según la revista Forbes. Por todos es conocido también su controvertida carrera política, con salidas de tono de todo tipo, sus escándalos sexuales, causas judiciales y conexiones con la mafia. 

Muchas veces me he preguntado cómo alguien como él está en el poder, que hay detrás de esa compleja sociedad italiana para que sea elegido. El profesor italiano, Norberto Bobbio, respondió sobre estas cuestiones en una entrevista lo siguiente:

P-¿Y por qué los italianos lo votan?
R- Porque Berlusconi representa al electorado italiano. Es un hombre bastante corrupto, es un hombre de éxito, un hombre al que le gustan las mujeres, un hombre que bromea. Es un perfecto compañero de restaurantes, de vacaciones. No es un político profesional. A los italianos no les gustan los políticos profesionales. Les gustan los que nunca trabajaron, ni quieren trabajar.
P- ¿Es algo intrínseco a la cultura italiana?
R-Exactamente, es un problema de cultura política. O si usted prefiere, de “incultura política”
P- Pero le aceptan todo. La P3, la mafia, las casas en Cerdeña, los amoríos con muchachitas…
R- Le aceptan todo porque no hay una alternativa verdadera. Si Berlusconi no está en la cumbre del gobierno, ¿quién va a ser primer ministro?

Así pues, Berlusconi es ese espejo en el que se mira buena parte de la sociedad que le elige, la cual, en cierta manera, quiere ser como él y anhela ese tren de vida en el que todo es posible. Sus declaraciones fuera de lugar recorren los telediarios de medio mundo, pero ante él hay multitudes aplaudiendo. Berlusconi podría ser un ejemplo de “al pueblo pan y circo”.

Lo inquietante, a mi juicio, es que ese modelo puede ser exportable a otros países. Vivimos en una sociedad de Homo Videns, los medios son quienes eligen qué es noticia, a quién ponen en la portada y nos presentan constantemente modelos de conducta, de comportamiento. Así se han realizado estudios, que deberían  ponernos al borde del infarto, en los que se señalan el alto porcentaje de jóvenes de este país que quieren ser famosos, pero no en el sentido de buscar reconocimiento por la excelencia en el desarrollo de una trayectoria profesional, sino que sus referentes son  los famosos de la tele, de los realitys, es decir, aquellos que las cadenas han convertido en estrellas de quita y pon. 

Pero además, por la combinación de unos planes de educación en constante cambio, así como, por el papel de padres y docentes, se puede constatar que hay chicos de este país que con 16 años no saben cuál es la capital de Alemania, la diferencia entre un partido político o un sindicato o quien fue Pasteur. Sus ojos se abren como platos, se quedan mudos de ignorancia. Esos mismos chicos serán votantes, decidirán quienes serán sus representantes, quienes les van a gobernar. Este año, viajando por  Asia, leí en un colegio la siguiente frase: “La estupidez nos hará caer en la miseria”. Probablemente aquí nos suena antigua y la asociamos a un pasado de sociedades analfabetas que creemos superadas, donde las autoridades del pueblo eran el alcalde, el maestro, el cura y el médico. Pero nos equivocamos si dejamos de hacer hincapié en la importancia de la educación, si descuidamos el reto de formar a unos jóvenes que son el futuro. Mientras seguimos preocupados por nuestros pequeños nacionalismos, por si se enseña esto o lo otro, y en qué lengua, según quien gobierne y así sucesivamente, consentimos que la ciudadanía sea menos crítica, más ignorante y le entregue al poder un cheque en blanco.

Fue Napoleón quien ante la instauración de la libertad de placer en la Francia de finales del s. XVIII, señaló: “Los ciudadanos que centran su atención en el champán y en las salsas no conspiran”. Probablemente en muchas sociedades, y también en la española, estamos caminando hacia un tipo de sociedad del entretenimiento en detrimento de unas sociedades formadas e informadas, capaces de exigir responsabilidades a sus gobernantes. Es cuanto menos paradójico, que por ejemplo en este país, haya ministros sin estudios universitarios, mientras que en el INEM se amontonan los currículums de gente formada, muy formada. Nos equivocamos si el mensaje que mandamos es que vale con tener un carné de partido y somos también cómplices, cuando no condenamos las corruptelas, los enchufismos, el trato de favor y ese conjunto de prácticas tan instauradas que responden a la máxima de “quien no tiene un padrino no se bautiza”.  Pero a menudo, cuando nos ponemos a reflexionar, llega un partido de fútbol, otra academia que fabrica bailarines o cantantes y lo dejamos correr. Espero que la desidia y esa idea de que son otros quienes tienen cogida la sartén por el mango se puedan cambiar para que nadie se tenga que ver diciendo en el futuro aquello de por mi culpa, por mi gran culpa. 

Eva
 


domingo, 24 de octubre de 2010

Querido vintage...


Se acaba de decretar el parte de defunción para el walkman, ese aparato que nos convirtió en modernos paseantes con cascos y una cinta de dos caras, éramos los más inn, estábamos felices, e incluso mirábamos por encima del hombro a aquellos carcas que se empeñaban en seguir cargando con los vinilos. Pero pronto nos quedamos desfasados, lo nuevo era el discman, y quisimos uno, era igual de grande que el walkman, o incluso más, pero nos dio igual, no queríamos ir a la zaga tecnológica, las cintas eran la prehistoria, todo lo que era digno de escuchar y tararear estaba en CD. Pero los Mp3 y 4 y siguientes nos volvieron a coger a pie cambiado. Así que el Discman siguió los pasos del Walkman. Los dos a la misma caja. Teníamos el nuevo grito en reproducción musical, la carrera por no quedar obsoletos era cada vez más agotadora. Todavía la moda retro no estaba en su apogeo, y nadie te veía como un moderno por llevar cosas pasadas de moda. 


Sin embargo desde un tiempo a esta parte, hacer uso de lo antiguo, te vuelve moderno. Las Converse no valían nada, hasta el momento en el que alguien las convirtió en un must, como dicen los que entienden de tendencias y modas. Eso por no hablar de las Victoria, recuerdo cuando todas las  madres te las ponían como unas zapatillas corrientes y molientes, alejadas de cualquier tipo de glamour y fíjense ahora, a precio de oro se pagan.  En la fotografía, la polaroid cedió ante lo digital, y sin embargo, tras dejar de fabricarse en 2008 se han  convertido en un objeto de coleccionismo y devoción. Eso por hablar del vestir, todavía recuerdo cuando la pata de elefante vestía a lo más granado, cuando el pitillo gano la batalla a la pernera recta, cuando las camisas de leñador eran horribles y cuando volvieron a vestir a las maniquís flacuchas de las pasarelas, eso por no hablar de faldas escocesas, zapatos de tacón gordo o fino, las gafas de pasta y de aviador, y un largo etcétera que viene a mi cabeza. Así que a menudo me pregunto si estamos en un permanente revival, quizá sí.

Así que ya saben, toca  buscar en el desván, en la casa del pueblo, en el sótano o en cualquier sitio donde tengan esas cajas en las que un día decidieron guardar todo aquello que los convertía en horteras, porque hoy muchas de esas cosas que cayeron en el olvido colectivo, ante el furor de la novedad, son objetos de culto e incluso podría sacar por ellas un pellizquito alguna tienda de segunda mano, y lo que es más importante, conseguirán que  ustedes estén entre los modernos más modernos, aplicando la máxima que ya habrán oído mil veces de ¡Todo vuelve!

Aunque esto último no se vayan a pensar que tiene validez universal, sólo es de aplicación para ropa, zapatos y artilugios variados a los que unas buenas dosis de marketing y un lugar preferente en los escaparates de la tiendas más de moda o demodé, según se mire, los convierten en objetos imprescindibles para legiones de personas.

Porque cosas también pasadas de moda, como criar gallinas, hacer un potaje, ser familia numerosa, cuidar de los mayores, dejar a tu hijo con la vecina, ir a comer los domingos a casa de la abuela o coger la fiambrera para ir de merienda, son cosas del pasado que el marketing no ha querido rescatar y que se han convertido de momento y sin vuelta atrás en cosas de paletos. Así que mucho ojo con que cosas del pasado deciden recuperar, no vaya a ser que el intento por estar siempre a la última les vaya a jugar una mala pasada.

Eva

viernes, 22 de octubre de 2010

Discurseros y bocazas...


Podría empezar el nuevo post diciendo aquello de “nueva estaba muerta, estaba de parranda” pero para hacer justicia con la realidad, y aunque hubo un poco de parranda en mi ausencia, también me han dejado fuera de combate los primeros estornudos y toses del otoño. 

La noticia estrella de la semana es el  nuevo cambio de gobierno, el cual llena portadas, acapara titulares y fotografías. Unos lloran y otros  ríen, según van o vienen, hay trasiego de carteras, a algunos hasta les han tocado dos y por el precio de una, no sé di darán abasto, ministerios que se esfuman y predominio de la corbata sobre la falda y con ello adiós a las portadas del Vogue. Y todos como soldados al son de ¡Oh ZP, mi ZP! 

Hoy en la primera foto de los nuevos entrando al Consejo de Ministros predomina el luto, los he visto a todos muy de oscuro, espero que sea por aparentar seriedad, porque mal empezamos si ya el primer día nos abandera el negro. Yo creo que deberían tomar nota de  Rosa Aguilar, quien ha puesto color a la fotografía, porque para los nubarrones no lo duden, ya habrá tiempo. 

Entre los nuevos nombramientos me quedo con dos. El primero con Valeriano, las primeras palabras que oí sobre él fueron de Corbacho, que lo calaficó de  “tio majo” miren que bien pensé, ahora sí que estamos de suerte, aunque luego recapacité y pensé  en decirle al ex de trabajo, que majo tiene que ser el tío que me pone las cañas, y no siempre, pero que cuando hable de un ministro, por dios, aluda a su preparación, a su empeño o lo que sea, que mienta un poco si hace falta, pero que no deje al nuevo con la etiqueta de “soy el majete de trabajo”. Además al pobre le va a tocar bailar con la más fea,  con esa interminable  conga de parados, ahí es nada. También  me mata la curiosidad de cómo va a hacer quien se manifestó contra la reforma de la ley del mercado laboral para implementarla ahora. ¡Que intriga! Me temo que tocará replegar la pancarta.

Y la segunda estrella del nuevo grupo de ministros es sin duda Pajín.  Socióloga por deformación y política de formación. Me imagino que tras convertirse en la reina del Twitter tras su nombramiento, ya se haya arrancado la power balance de la muñeca, pero además nuestra dicha es múltiple porque entre las secretarias y secretarios de estado, como ella diría, está Aído. Las dos con un bagaje intenso en el mundo profesional y con una experiencia de vida ríquisima fuera de su partido político. Ya lo leí en algún sitio, “Pajín una mujer de su tiempo”. Vayan preparando vitaminas y vacunas porque nos van a hacer falta.

Con este nuevo gobierno, lleno de “políticos” vamos a salir a más de un mitin diario, que sólo de pensarlo me da pereza, pero eso debe de ser lo que funciona, porque ya oyeron a los del PP cuando se les  escapó aquello de “tiene mayor proyección pública”, ósea que serán unos radio macutos repitiendo hasta la sociedad lo malos que son unos y lo buenos que son los otros. Me lo veo venir.

Presumo que en este  batallón de soldados, en los que algunos como Rubalcaba, ya están de vuelta, habrá dos que harán méritos para ascender a corneta de aquí a 2012, me refiero a Pajín y a Blanco, aunque no necesariamente por este orden. A ambos les sale a menudo esa sonrisa bobalicona que interpreto como “mira dónde hemos llegado”, vamos que el señor Marcelino Iglesias debería de estar frotándose las manos, porque de secretario de organización a ministro hay un paso, sino fuera por esas elecciones que le pillan por el camino.

Y ya por último y cambiando de tercio, una de declaraciones varias. Ayer fue el alcalde de Valladolid al que se le calentó la boca delante del micrófono de onda cero y soltó, refiriéndose a Pajín, "cada vez que le veo la cara y esos morritos pienso lo mismo". Lo de este hombre es de juzgado de guardia y de línea erótica barata. Me imagino la cara de “quiero matar a este tío” que pondrían Cospedal y Rajoy al escucharlo. Y otro que está peleando con el edil pucelano por el gallifante de la semana es el señor Camps que se ha lucido hoy, cuando ni corto ni perezoso se ha referido al socialista Luna como “hijo de la oscuridad”.  Adjetivo que está muy bien si te dedicas a los juegos de rol y se lo llamas al contrincante procedente del  reino de Arranquis u otro reino limítrofe, pero que para decirlo en un parlamento regional suena raro, no me digan ustedes que no. Creo que los cargos del PP han cumplido con creces las salidas de tono delante del micrófono por esta semana, así que yo les aconsejaría descansar hasta el lunes por lo menos.

Ante tanto comentario sesudo y con la colección de nuevos ministros para el otoño-invierno 2010-2011 acomodados en sus sillones, me despido con un ¡que la fuerza nos acompañe! A lo Star Treck, y de mi cosecha añado, ¡que falta nos va a hacer!


Eva



lunes, 4 de octubre de 2010

Enrevesando Babel...


¡Manos arriba, esto es un atraco!  Esta frase me vino a la cabeza cuando hoy leí en el periódico que el Senado va a gastar 350.000 euros en 2011 con el fin de pagar a los traductores de la cámara alta, los cuales, se encargarán de traducir a las señorías que decidan dirigirse al pleno en euskera, catalán, gallego o valenciano. Lo cual demuestra y deja claro, que de las lenguas que se hablan más allá de los pirineos no entenderemos ni papa, pero que en las nuestras algunos son muy políglotas.

Miren, ustedes me ponen negra, negra negrísima. Resulta que están todo el día dándole la paliza al personal con lo necesario que son los recortes en esto y en aquello, lo imprescindible de las políticas de ajuste de aquí y de allá, y ahora van ustedes y como son más chulos que un ocho deciden malgastar nuestro dinero, el de todos, para que cada uno que se vaya a subir en el templete del senado hable en lo que quiera, aun sabiendo el gasto que está ocasionando y siendo consciente también, de que el resto del personal, que está sentado en frente, no le entiende. Cojonudo. Son el colmo. Y ya veo lo fácil que les resulta tirar con pólvora ajena, vamos con el dinero de otros. E incluso tal situación sería la risión, si no fuera porque este tipo de situaciones surrealistas, son desgraciadamente tan comunes. Pero es que hacen ustedes méritos para ser considerados un problema de este país, día sí y día también. Así que luego no se echen las manos a la cabeza cuando su sociedad los considere un mal endémico. En este tipo de idioteces sí que son concienzudos. Lástima que este ímpetu no lo apliquen en el resto de cosas que se traen entre manos, ya ven, cuando les ha tocado por ejemplo, la renovación del Tribunal Constitucional, les importó un bledo tener a sus miembros más de tres años con sus cargos caducados pero en ejercicio por falta de un acuerdo. Y si esto no les parece dejadez e irresponsabilidad en sus funciones como cargos electos que se lo traduzca alguien.

Estoy harta de tanto –ismo que abunda entre ustedes (nacionalismo, regionalismo, españolismo, enchufismo, analfabetismo, absentismo, porculismo y etc.) Además, me parece a mí que ustedes necesitan traductor según para qué, porque me da en la nariz que para muchas cosas que les interesan dominan ustedes a la perfección la lengua de Cervantes, y no me hagan poner ejemplos.  Así que eso de tener que pagar todos un pastón, porque cualquier representante de estos –ismos se empeñe en darnos una charleta en su lengua materna o de adopción, según el caso, porque hay muchos que parecen tener un complejo de poco -istas y al final como dice el cuento, son más papistas que el papa, me parece una vergüenza, lo siento. 

Estoy de acuerdo con que cada región, pueblo o barrio de este país conserve sus juegos autóctonos, sus fiestas y días de guardar, sus jotas y lo que ustedes quieran, pero digo yo que eso no debería ir reñido con la sensatez y el buen criterio a la hora de desempeñar sus funciones. Pero no. Sé que estoy equivocada, porque desde el momento en el que lo importante es el voto y con el voto el poder, aquí habla todo quisqui si hace falta hasta arameo. Menudos son ustedes.  

Y saben, con este tipo de tonterías que consienten, y en las que participan, no me queda más remedio que darle la razón a Einstein, cuando sentenció, que lo único infinito es la estupidez humana. El tío, además de un genio para la ciencia, fue un visionario a tenor de lo que nos deparan los políticos patrios tan a menudo. Y como a buen entededor pocas palabras bastan, y ya que muchos de ustedes saben dos lenguas,  y por lo tanto son bilingües de aprendizaje, y bífidos de serie, espero que se den por enterados sin necesidad de traducción.


Eva




sábado, 2 de octubre de 2010

Contratos a gogó...


Este señor del Roto igual no anda muy desencaminado, cada vez los contratos son más precarios y como consecuencia los jefes están cada vez más apesadumbrados con estos ejércitos de trabajadores, que como están empeñados en querer comer, se ven obligados a aceptarlos. 

Pero no se crean que los aceptan sólo por la satisfacción de trabajar en tan buenas condiciones, lo hacen también por hacerles un favor a todas esas cabezas pensantes que tras muchos años de discurrir, inventaron todo tipo de contratos: de prácticas, de bajas, de altas, de quince minutos, de un rato y así muchos más, con el fin de mejorar nuestro mercado laboral. Y ha resultado que tenían todos ellos unos cerebros privilegiados, no hay que más que ver los resultados, vamos los primeros en cuanto a las cifras del paro, eso sí que es dar en el clavo con las políticas de empleo y lo demás son tonterías. No sé si llegaremos a la Champions League, igual vamos un poco justitos, pero para la UEFA, ahora Europa League, nos clasificamos seguro a tenor de nuestros datos económicos. Menudos somos nosotros. 

Yo misma conozco muchos casos de gente bien preparada que han rechazado un excelente trabajo, con sus días de descanso reglados y su buen sueldo, prefiriendo coger trabajos donde pagan ochocientos euros dándote de alta como autónomo y descansando sólo dos fines de semana al mes. Y es que por mucho que les insistieron para que aceptaran mejores trabajos, de acuerdo con su cualificación, se han negado para no sentirse de más. Ya ven como somos, capaces de trabajar de cualquier cosa y de sentirnos esclavos del siglo XXI, pero lo hacemos porque no podía ser que algo tan antiguo como el hombre, me refiero a la esclavitud, fuera a desaparecer así sin más, y hemos decidido aprovechar la oportunidad que nuestros políticos y empresarios nos han brindado para perpetuar esta gran figura histórica. Porque los derechos del trabajador ya saben ustedes que son pamplinas, les pongo un ejemplo, ¿le importa a alguien que nuestra constitución recoja el derecho al trabajo? pues no, ya lo saben ustedes. Así que no será tan importante la cosa, sino con tanto senador, diputado, ayuntamiento y demás alguien hubiera levantado la voz, no les quepa duda, así que yo creo que este tipo de derechos son cosas menores que igual las pusieron para rellenar, para que hicieran bulto.

Lo nuestro es para nota. Y en vista de que somos generosos como pocos, no duden que seguirán apretando las clavijas, e incluso puede que lleguemos a pagar por trabajar para que nuestras empresas no decaigan en tiempos difíciles como los de ahora. Los trabajadores  debemos de estar dispuestos a arrimar el hombro, no se puede ser egoísta ahora que la cosa se ha puesto fea, antes fueron los empresarios quienes en épocas de vacas gordas repartieron sus miles de beneficios, no tiene más que hacer memoria para recordar a todos aquellos señores empeñados en repartir sus dividendos entre todos y cada uno de los trabajadores de este país. ¡Ellos sí que están hechos de otra pasta! 

Además todos estos trabajadores tienen de su parte a unos grandes sindicatos obreros, dispuestos a dar el do de pecho ante cualquier problema. Si es que no podemos tener queja. Cuántos países del mundo quisieran tener nuestra situación, incluso me temo que a no mucho tardar la inmigración que va a llegar no va a ser africana, ni asiática y tampoco de América Latina sino de individuos llegados de las primeras potencias económicas del mundo que a buen seguro estarán envidiosos, en vista de nuestra buena suerte y de estas reformas del mercado laboral que cada vez nos protegen más y nos convierten en unos trabajadores más privilegiados. Ya ven, nuestra dicha no para de aumentar. 

Y además les pregunto en confianza, ¿Para qué quiere uno ser rico con lo que van a subir los impuestos? Es salir perdiendo, porque estarán de acuerdo conmigo en que se vive mejor y más tranquilo de pobre, donde va a parar, sin miedo a que te roben porque no tienes más que lo puesto.

Además para aquellos temerosos de que la situación mejore, y lleguen crecidos aquellos brotes verdes, que para nuestra suerte colectiva, se marchitaron hace tiempo, que no cunda el pánico. Hoy mismo un  informe de la OIT asegura que seguiremos con largas colas de paro hasta 2015, así que no se agobien, disfruten de estos trabajos actuales tan buenos, como por ejemplo de  los cursos de formación del INEM, esos en lo que te enseñan a hacer un currículum con nociones básicas para que no te tuerzas al escribir y sepas dónde poner tu foto, o aquellos en los que te dicen como  enfrentarte a una entrevista de trabajo, aportándote nociones imprescindibles como la elección de la corbata más apropiada según la ocasión. Estos cursos son una bendición, no lo duden. Y ya oyeron al presidente, que además también son trabajo, y sí, ya sé  que no son remunerados, pero ese detalle tampoco será para tanto, porque de serlo él se hubiera percatado. ¡Menudo es, no se le escapa una! Así que ya saben, a disfrutar de este mercado laboral que tenemos mientras se pueda, que quizá en unos años este chollo se haya acabado y nos toque trabajar dignamente. ¡Qué disgusto tengo sólo de pensarlo!


Eva



viernes, 1 de octubre de 2010

No abrirás la boca en vano...


Como el mundo está empeñado en no parar de sorprenderme, ayer descubrí que el 30 de septiembre se celebra el día internacional de la Blasfemia, así como lo oyen. Y como ignoraba tal cuestión, lo primero que pensé fueron dos cosas, o bien que era el día para reafirmarse maldiciendo a Dios, a Mahoma o a quien usted quiera cada dos por tres, o bien para castigar a quienes soltasen semejantes palabrotas, como nos decían de pequeños, y ya me imaginé que habría para la ocasión, un buen número de voluntarios con estropajos para limpiar esas sucias bocas. Pero por si acaso me equivocaba empecé a buscar información, y me quedé pasmada, porque toda este tema no es moco de pavo. ¿Esto último será blasfemia? Espero que no, pero por si acaso, Amén. 

Resulta que se conmemoró ayer, porque hacía exactamente cinco años que se publicaron en un periódico danés las viñetas del profeta Mahoma con turbante y pinta de formar parte de un grupo yihadista cualquiera, ustedes recordarán el revuelo, algo parecido a lo ocurrido este año con ese pastor religioso de un pueblo de Florida empeñado en quemar el Corán en el aniversario del 11-S. Gracias a la cobertura planetaria del asunto, estuvo a punto de montarse la marimorena, e incluso salieron a la palestra los líderes de medio mundo, en vista de que ya había radicales de toda clase y condición y religión, listos para quemar lo que hiciera falta. Me queda la duda de si quizás, los medios de comunicación , deberían de reflexionar más sobre a quién o qué convierten en noticia, porque no me parece a mí que sea lo suyo convertir en protagonista del mundo mundial a cualquier pirado sin medir las consecuencias, pero claro muchas veces nos sale esa esa vena sensacionalista y no hay quien nos pare. Pero a lo que íbamos.

Detrás de este día dedicado a la Blasfemia está The Center for Inquiry, para más señas, aquí os dejo su  web. Esta organización norteamericana cuenta con más de 100.000 seguidores en todo el mundo, así que son un buen regimiento, el fin que les mueve es la defensa de la libertad de expresión. Vamos que cada uno sea muy libre de cagarse en lo que quiera, o de dibujar a Jesucristo, o Mahoma, como una bailarina de ballet si le así lo desea. Y no me sean susceptibles que es sólo por poner un ejemplo. Para fomentar la libertad de expresión incluso organizan un concurso con su correspondiente premio, para quien sea capaz de elaborar un texto en el que se exponga la mejor crítica a la religión, a cualquiera ¡Toma ya! Y apuesto a que incluso hay merchandising para aquellos que son fans de llevar chapas y camisetas. Pero esto está sin confirmar.Llegados a este momento ya estoy que no pestañeo, pensando en cuantas cosas hay en este mundo que ni se me habían pasado por la cabeza, y que seguramente sería mejor ignorar. Pero internet existe y por tanto el daño está hecho, así que como me pica la curiosidad sigo buscando en que consiste tal onomástica. Y tras un rato de buceo por la red, doy con unas declaraciones del Sr. Linsay, que es el promotor de este tinglado en  las que señala: “una sociedad no es verdaderamente libre si la gente no puede exponer libremente sus puntos de vista sobre cualquier tema - incluyendo a Dios”.  Pues bien Sr. Linsay, ha sido un placer leerle. Pero recuerde aquel viejo dicho de su libertad termina donde empieza la mía. Porque muchas veces se nos calienta la boca y no medimos. Y lo digo porque a veces igual no nos vendría mal un poco de respeto y de sentido común.

Estaba pensado que ¿no hubiera sido más fácil llamarlo el día de la libertad de expresión? Aunque igual ese nombre ya estaba cogido, en esta espiral en la que hay un día dedicado para cualquier cosa que usted se pueda imaginar. 

Yo que no había pensado mucho sobre la blasfemia, más bien nada, pero tenía la sensación de que era una idea tremendamente superada, pero me doy de bruces contra la realidad cuando descubro que  aún hoy en día, ese pecado está presente en leyes y códigos de numerosos países. Ahí vuelvo a saberme ignorante. ¡Vaya por Dios! Esto último igual no debería de haberlo dicho por riesgo a blasfemar, pero me he envalentonado. Lo siento.

Así que me pongo a indagar un poco y ¡tachán!, aparecen los verdugos de la blasfemia. Les dejo algunos ejemplos. Probablemente entre los más rígidos esté Pakistán, donde el blasfemo puede acabar pagando tal acto con su vida. Vamos que lo matan. Y ya los veo a ustedes pensando que estos son unos fundamentalistas barbudos, que muchos lo son, y unos radicales, que también. Pero sigan leyendo, porque no son los únicos que cojean de esta pata. En esta parte del mundo dónde somos tan ¿civilizados? también tenemos a la blasfemia en nuestros libros. En EE.UU, en el  Capítulo 272, Parte 36, de las Leyes generales del Estado de Massachusetts se penaliza la blasfemia, y ustedes estarán pensando, si es que estos yanquis, tan cowboys, con tanta primera enmienda y luego mira como se las gastan. Pero tranquilos, porque aquí, en España, y han leído bien, también tenemos un articulito dedicado al tema, concretamente el  525 de la Ley Orgánica 10/1995, del Código Penal. Después de tanta ley se levanta la sesión. ¿Cómo se les queda el cuerpo?

Al final parece que estamos todos metidos en el ajo, ya ven, lo de castigar al blasfemo que nos parecía tan medieval y tan obsoleto, está todavía vivito y coleando. Y es que las tres grandes religiones monoteístas, siguen considerando la blasfemia como un pecado, y de los gordos, de esos que te dan un billete sin escalas hacia el infierno. Y yo que no daba crédito ante tales descubrimientos, todavía encontré una última noticia que recoge la entrada en vigor de una ley en Irlanda en enero de este mismo año, por la que se castiga la blasfemia hasta con 25.000 euros, que si lo comparan con Pakistán puede sonar a poco, casi a un juego de niños,  pero a mí ya me parece un piquito para estos tiempos de crisis.

Así que por si acaso, cuando ustedes vayan a según qué país, además de tener el pasaporte en regla, comprueben como está lo de blasfemar por allí, no vaya a ser que luego se lleven algún disgusto. Sean precavidos, y no me hagan ser como la señorita Rotenmeyer obligándome a decirles de aquí a un tiempo -¡se lo había advertido!- Así que ya saben, cuándo vayan a mentar a un Dios, y no para bien, ojo al parche. ¡Ah! Ya se me olvidaba, si son ustedes de rezar, pidan por favor un poco más de tolerancia, que no nos vendría nada mal.

Eva


miércoles, 29 de septiembre de 2010

Tropecientos por ciento...



























Eva





martes, 28 de septiembre de 2010

Cosas de otro mundo...



Ayer casi me da algo cuando leí la noticia de que la astrofísica malasia Mazlan Othman iba a ser  designada como embajadora de Naciones Unidas para el Espacio. 

En mi cabeza, ya me estaba imaginando a esta señora malasia vestida como una princesa Leia, recibiendo a seres de todos los colores y formas que podamos imaginar en la entrada de la sede de Naciones Unidas en Nueva York. E incluso estaba ya pensado en lo preocupados que debían de estar los que se encarguen del catering en estos eventos de Naciones Unidas, porque sí ya de por sí ser anfitrión es difícil, por el permanente intento de agradar a todo el mundo, imagínense ustedes para tales huéspedes, venidos del espacio, y sin saber que ponerles, si unas ensalada de brotes frescos o unas tuercas. 

También pensaba ya en el follón que iban a ser las comparecencias en la Asamblea General de tal organismo, imagínense el jaleo para los traductores, los pobres, aprendiendo a marchas forzadas las lenguas de esos planetas tan lejanos, e incluso ya me imaginaba a un futuro presidente del gobierno de este país haciéndose una foto con tan extraordinarios seres, porque lo de hablar con ellos, lo voy a dejar de momento en manos de los traductores, que si hasta ahora a todos los presidentes de este país se les ha resistido el inglés, no los vamos a poner en el brete de saber lenguas de los confines del universo. Pero cuando todo esto ya estaba en mi cabeza, llego el chascó. Resulta que se ha desmentido la noticia, nos hemos quedado sin embajadora para el Espacio. Vaya por Dios. Ahora por lo menos, podrán dedicar la partida presupuestaria prevista para estos asuntos espaciales, a cosas banales de la Tierra como la pobreza, el hambre, la mortalidad infantil, o que se yo.

Aun así, la que casi se convierte en embajadora ha declarado lo siguiente, según se recoge en el Daily Telegraph "La constante búsqueda de comunicación extraterrestre mantiene la esperanza de que la humanidad pueda recibir sus señales algún día. Cuando lo hagamos, deberíamos tener preparada una respuesta coordinada que tenga en cuenta todas las sensibilidades relacionadas con esta cuestión, y la ONU es un mecanismo especialmente diseñado para tal coordinación". Pobre, yo creo que le había hecho ilusión el cargo y se ha quedado chafada, pero bueno, por lo menos mantiene la ilusión de que pronto podamos recibir las señales de extraterrestres. Esto me deja mucho más tranquila y con la oreja atenta por sí oigo alguna señal a no mucho tardar. En lo que le quito un poco la razón es en que la ONU sea el mecanismo adecuado para llevar a cabo las reuniones con estos señores de otro mundo, porque tal y como les va en  los  asuntos de aquí, como la consecución de los Objetivos del Milenio, no sé si los asuntos espaciales le van a venir grandes, aunque bueno quizá para entonces, alguien ya haya hecho realidad a los Avatar de James y sean ellos quienes nos puedan resolver la papeleta.

Y como último apunte, también algo paranormal, quiero contaros que en Bélgica, hay un árbol centenario que publica su “estado” en Facebook y en Twitter. Ahí es nada. Y lo digo porque tiene cien años, no por su condición de árbol. Pero ya ven, no se ha quedado atrás en lo de las nuevas tecnologías. Y para los incrédulos, aquí le dejo la página web en la que pueden contactar con él y así pueden ustedes mismos comprobar que el tío tiene una buenísima conversación. Ya me contarán como les ha ido, por si acaso practiquen antes con alguna lechuga o coliflor que tenga a mano, no vaya a ser que llegado el momento tenga problemas para entenderse con él, y si ese es el caso,  no se desanimen, que tiene bastante don de gentes, sino miren en el facebook, el tío tiene casi seis mil amigos. Yo incluso me atrevería a ponerlo en contacto con la Sra. Othman, la de las Naciones Unidas, quizá pueda formar parte en un futuro de su equipo de colaboradores para la cuestión extraterrestre. Porque ya hemos visto que los árboles tienen su carácter, no se olviden de los ejércitos de Ents en el Señor de los Anillos. Bueno esto ha sido todo. Me voy a dar una vuelta por mi pequeño universo.

Eva


lunes, 27 de septiembre de 2010

Agotadas las tallas normales....


Esta última semana he leído un par de noticias sobre los gordos y gordas, como diría nuestra ministra de igualdad, tan empeñada en confundir el género lingüístico con el sexual, y he estado pensando sobre ellos, los gordos. Sobre quienes hablan de ellos en forma de pandemia global y quienes lo hacen desde un punto de vista estético.

Empezaré por los gordos de la pandemia. Esa palabra de significado tan alarmista y tan de moda, que incluso nos lleva a  utilizarla, en muchos casos a la ligera. Ya no sólo la utilizamos para referirnos a pandemias contrastadas como fueron por ejemplo la peste negra y la gripe española, también nos sirvió para calificar a la gripe A,  aunque luego se quedase en nada, bueno en casi nada, si descontamos el enriquecimiento farmacéutico.

Así que en primer lugar, me parece demasiado precipitado hablar de una pandemia de obesidad. Para empezar es una pandemia pero sólo de países ricos, porque en contra de lo que sucede con los virus, la gordura, ni viaja en avión ni se contagia con los estornudos, ni nada parecido.  Además, esta nueva amenaza  sólo es endémica en el hemisferio norte, lo cual reduce mucho su radio de acción, para alivio de los que pasan hambre en el sur. Y en esta lógica de ricos, el África Subsahariana y otros muchos lugares del planeta, donde se sufre la desnutrición y el hambre, éstas no son calificadas como pandemias en ningún titular, sólo como un Objetivo del Milenio. Lo cual me da que pensar, y no para bien.

Pero como acostumbramos a mirarnos mucho el ombligo, el hambre en África igual es menos pandemia que la gordura en los países ricos, porque mientras que para ésta última, los estudios hablan del coste no sólo personal, en un riesgo mayor de enfermedades para los obesos, sino que también se fijan  en el coste social, y más concretamente, en el sanitario. Lo que me lleva a una primera reflexión. Quizá el hecho de que en los países pobres el hambre mata, pero los desnutridos no gastan recursos del estado, les otorga a estos que pasan hambre otra dimensión, quizá más paternalista y con una pizca de remordimiento desde nuestra condición de gordos del norte, cuando pensamos en lo aquí sobra, y lo que allí falta. Sin embargo, la visión con la que se percibe aquí a esos vecinos gordos irresponsables es otra, no aplicamos una postura paternalista pensado, -pobres, fíjate, lo que dicen los señores de la OMS, estos gordos de la pandemia se van morir antes de la cuenta por ser una concentración de grasas saturadas- sino que nos sale la vena economista, y pensamos rápidamente en que  le ocasionan un gasto extra a nuestras partidas presupuestarias para sanidad. Así pues,  llego a pensar que el problema de esta pandemia es la economía, lo cual me resulta tremendamente cruel.

Según las cifras cada vez somos más gordos, comemos peor y somos más sedentarios. Pero eso también depende de dónde miremos. Vayamos a un caso práctico, en Nueva York, capital del mundo globalizado, y dónde esa pandemia tendría un buen caldo de cultivo, se puede constatar, que los gordos están más presentes en las aceras de Harlem  que en las de la quinta avenida, lo cual me lleva a pensar que igual son los pobres de nuestras sociedades ricas quienes sufren este mal.

Aquí mismo, en la España pre-crisis,  hubo una campaña que decía: “Come cinco verduras y frutas frescas al día” que así dicho es un eslogan fenomenal y lleno de sentido común, pero claro quizá se les ha olvidó añadir por políticamente incorrecto y por pura obviedad: “si puedes permitírtelo”. Comer bien es caro, y eso lo sabe cualquiera que vaya carrito en mano al supermercado, y el dinero también limita lo que comes y lo sano que es, y ahí los pobres de nuestros países ricos, salen perdiendo y van engordando.

Dicho esto, el otro día vi el documental Food Inc, y me asusta pensar en lo que comemos, yo que me crié en un pueblo de esos que van camino de desaparecer, donde se honraba a San Martín y se hacía la matanza,  nunca vi que los filetes de aquellos cerdos soltaran agua en una sartén al freírlos,  ni que los huevos de una tortilla fueran descoloridos, de un amarillo que parece viejo. Pero ahora la necesidad del  ya, hace que todo esté disponible en cualquier fecha del año aunque no sea la temporada tradicional para consumir un determinado alimento, y eso tiene su parte negativa y poco saludable, e  incluso he sabido que en algún convento de monjas, de cuyo nombre no quiero acordarme, las gallinas se ven sometidas a ritmos de producción como si estuvieran en una fábrica industrial. Ver para creer. 

Por otra parte somos sedentarios, señalan estos estudios, lo cual es otra obviedad. Tenemos la tele, la wii, la play, y todos los medios de transporte a nuestra disposición,  porque para eso somos los más industrializados y lo hemos inventado todo. Pero tal situación provoca  la paradoja de que en muchas ocasiones en lugar de aprovechar para hacer un ejercicio cotidiano, como ir andando al trabajo, preferimos suplirlo con los gimnasios, que en estas sociedades tan hedonistas,  tienen un toque más chic, donde va a parar.
Una persona mayor, de esas que se crió sin estas pandemias de gordos, y que me atrevería a decir que incluso pasó hambre, decía allá por la década de los noventa una cosa simple y llena de sentido común, que resume perfectamente nuestro cambio de vida: “Yo no sé qué médicos son los de ahora, antes cuando estabas malo te mandaban reposo y ahora te mandan andar”. Y así hoy podemos ver en cualquier pueblo o ciudad, ejércitos de paseantes por prescripción médica. 

Y ya por último, en estos estudios, hablan del riesgo especial de los jóvenes y los niños, para los que se prevé incluso que descienda la esperanza de vida, respecto a la generación que les precede por ser cada vez más gordos. Y vuelvo a mis recuerdos. Yo todavía fui de esa generación de niños que jugó en la calle, en la que un palo servía de espada, y los árboles estaban para subirse a ellos. Pero ambas cosas hoy serían difíciles, lo de la espada porque te acusarían de ser un niño violento y que pone en riesgo la integridad su pares, según un estudio cualquiera, y lo de los árboles, aún peor, porque seguro que hay ordenanzas que castigan este comportamiento incívico en las ciudades de este país.

Así pues, tengo la sensación, de que muchos niños de hoy, no saben jugar a nada si no tienen unos mandos de algo entre las manos. La calle ha desaparecido en muchos sitios como un lugar de recreo, y es aún pero en las grandes ciudades,  dónde los niños o se quedan en casa o los que viven en la “urba” se entretienen y juegan en esos espacios perfectamente homologados para los más pequeños, con todo hecho con los materiales, medidas y diseño adecuado. Y no sólo así los hacemos gordos, sino más inútiles, menos intrépidos, menos capaces de desenvolverse ante lo desconocido y menos imaginativos. Y sólo hace falta oír a alguna madre, cuando los niños llegan al pueblo, que antes de que se vaya a jugar, le da una serie de consejos y advertencias al muchacho, que parece que lo vaya a enviar a la guerra de Vietnam. Cuando las oigo, tengo la duda de si sería conveniente agradecerle a alguien el hecho de haber sobrevivido a aquella época de mi infancia, en la que hacíamos cosas que hoy serían juzgadas casi como salvajes, e incluso estaríamos al borde de ser protagonistas de algún estudio psicológico, pero no, porque no hubo más riesgo que una tirita y mercromina,  y la única secuela de aquellos tiempos son los recuerdos felices.

Y luego está la gordura estética, esta semana leí la noticia de una joven de diecisiete años, que con una talla cuarenta, se proclamó ganadora de un concurso de modelos de tallas grandes. Así que en ese momento me paré a pensar que yo estoy en el límite, con mi talla 38 de Inditex, de convertirme en una talla grande y gorda. Ahí es nada. Hecho que me dejo estupefacta y con la duda de si comer lechuga el resto de la semana, o engullir un bote de Nocilla para combatir mi estado de ánimo al  reconocerme tan de repente casi gorda, según lo que acababa de leer. Y también me viene a la memoría Javier Gurruchaga, cuando cantó aquello de "ellos las prefieren muy, muy gordas, gordas, gordas, super gordas, gordas de apretar". Ahí querido, he de decirte que fuiste poco visionario viendo a lo que hemos llegado.

No me extraña que los gimnasios estén en auge como instrumentos capaces de democratizar la belleza ante la necesidad de no abandonar los estándares actuales. En esta tiranía de la imagen, uno no puede luchar contra caprichos genéticos como la estatura, pero al menos se puede “machacar” en esas salas capaces de convertir a todos los cuerpos en el mismo, igual para todos, con ese canon de belleza prefabricada que se consigue corriendo en la cinta y mancuerna en mano.

Sin embargo, el  extremo que busca la perfección del cuerpo de acuerdo a los modelos de las revistas, el que utiliza la belleza reconstruida, en base al botox y la silicona, en ocasiones tan enfermizo como la obesidad no preocupa como pandemia, a pesar de que cada vez hay un número mayor de usuarios que también ponen su vidas en riesgo por la necesidad de ser socialmente guapos. Quizás, esto no sea problemático porque no lo cubre la seguridad social, y no me gusta ni que se me haya ocurrido la idea. El hecho de que cada vez el bisturí se use más para corregir imperfecciones que no casan con la estética actual, y que esté no sólo bien visto sino que incluso se le atribuya  cierto glamour, por el hecho de ser capaz de hacer que todo el mundo tenga los labios de Angelina Jolie, y sólo por eso, hacerles creer que son un poco más “estrella” de esta sociedad que tanto apuesta por las alfombras rojas y los flashes me hace pensar  en las Señoritas de Avignon, tan feas y tan bellas. Y me quedo más tranquila.

Pero esta es la sociedad en la que nos ha tocado vivir, y lo gordo no se lleva, no está de moda. Pero no se preocupen porque esto es cíclico, porque ya ven lo que gustaron en otra época los rechonchos, como muestra de lozanía y buena salud, y sino echen un vistazo en los museos. Y es que el marketing, la moda y la economía a menudo mezclan lo gordo con lo insano sin más, a pesar de que haya flacos con unas analíticas que puedan asustarnos y modelos que parecen cadáveres andantes.

En esta ocasión como en otras tantas que necesario sería aplicar aquello de que la virtud se encuentra en el término medio. Así que ya saben, ensalada y verduritas para los días de diario y un poco de chocolate para las fiestas de guardar.

Eva