lunes, 6 de septiembre de 2010

Punto y seguido...




Hace casi seis meses que no vengo por aquí, en absoluto había olvidado el lugar, tan sólo estaba deambulando por otros sitios. Ahora que las chanclas están a punto de entrar en el armario justo al lado del bañador, encuentro de nuevo un rato para ponerme a escribir.

De este verano me quedó con tres cosas inolvidables. La primera, volver a sentir durante un instante la satisfacción del trabajo bien hecho, al tiempo que una pequeña sonrisa inconsciente y pegadiza, me recordaba que todavía uno puede sentirse orgulloso de lo conseguido. En segundo lugar, tengo en mi cabeza los sonidos del violín de Leticia Moreno, y no sólo por ser maravillosos, sensibles y pasionales sino porque es un lujo que alguien como ella haga sonar esas cuerdas de una forma tan mágica en uno de los paisajes que más adoro, las montañas de León. El último recuerdo será para un largo viaje hasta Indonesia. Allí disfrute de espectaculares amaneceres, de playas salvajes y de templos que te trasladan a un mundo que súbitamente, se convierte en misterioso e irreal, pero sobre todo, me encontré con ejércitos de personas amables y sonrientes, al principio me sorprendí, me extrañe, pero no mucho después uno comprende que es magnífico no ver esas caras grises y con el ceño fruncido con las que nos cruzamos a cada paso. Probablemente no tienen mucho, quizá la mayoría nunca consiga llegar a ser como esos modelos globales que salen en fotografías inmensas que recorrer las carreteras del país, pero sonríen, te sonríen.

Y aunque rompa la cronología, así a las bravas, le haré un hueco a un recuerdo anterior, cuando todavía no había llegado mi verano, es decir a partir de mediados de Julio. Cervezas, patatas fritas, nervios, gritos y por fin goooool, y acto seguido, el jolgorio se instaló en mi casa cuando fuimos, por fin, los campeones del mundo, del mundo mundial, que alegrón. Porque aunque ahora hay legiones de jovencitas que persiguen a los futbolistas por aeropuertos y estadios de todo el mundo, en mi infancia fui rara avis, un "machopirolo" que dicen en mi tierra, porque me gustaba el fútbol cuando todavía era una cosa de niños y de futbolistas sin tatuajes ni mechas. Así que como futbolera de toda la vida, la copa del mundo mereció un whisky de celebración. Chinchín.

Llegó Septiembre, el principio de un nuevo año cuando eres escolar y cuando Diciembre sólo significa vacaciones y regalos, ahora cuando tu número de cumpleaños tiene ya una suma de números respetable, el noveno mes del año es la vuelta al sonido del despertador, el tránsito hacia el otoño, la cuenta atrás para el próximo verano. La hora de volver a empezar o simplemente de continuar. Punto y seguido.

La foto en esta ocasión es del templo budista de Borobudur, un lugar fascinante que sin duda vale la pena ver al menos en una ocasión.

Eva

martes, 23 de marzo de 2010

Que cansancio....




Cansancio, hastío, rebeldía, impotencia. Y así se me ocurren un buen número de adjetivos que sean capaces de describir mis sensaciones. Me cansó de leer corrupciones y de escuchar y ver como otros me dicen que tengo que hacer o no hacer, me fatiga leer los mismos periódicos sabiendo lo que van a decir, me agota tanto imbécil de primera página.

Estoloarreglamosentretodos, ahora sí que sí, y ¿qué fue lo que nosotros estropeamos? Estudiamos nuestras carreras e hicimos másters, nos levantamos cada día a las siete de la mañana para ir a un taller o poner tantos ladrillos como para construir un nuevo Escorial, pagamos los tomates y la leche a precio de manjar y tenemos hipotecas que heredarán nuestros hijos, mientras tanto ustedes vivían a tutiplén entre recalificación y recalificación y fiestas de inauguración de sus mil y una obras a precios millonarios y ancha era Castilla, y ahora lo arreglaremos entre todos, ¡qué gran idea!

Aquí ya no se lleva aquello de quien la hace la paga, ahora la consigna parece ser: unos la hacen y la pagamos todos. Y uno ya no sabe ni que pensar, quizá nos toman el pelo, quizá es una broma de mal gusto, pero no todo es cierto como la vida misma. A mí estas campañas de sensibilización creo que me sensibilizan pero para mal. Para cabrearme y pensar que hay mucho mangante jodiendo al personal.

Pero todos quietos, esperando a que el chaparrón pase, aplicando el cuento de que nunca llovió que no parara, y los que se ahoguen por el camino, serán daños colaterales.

Y venga reuniones y gabinetes de crisis y medidas excepcionales. Por papeleo que no sea, ahora eso sí, de ahí a que a pie de calle se note algo media un trecho. Probablemente sea cierto que el factor psicológico de una crisis juegue un papel fundamental, y la sensación de estar contra las cuerdas, haga que incluso se contraiga el gasto por debajo de lo que algunos se puedan permitir, pero claro a los mileuristas y a los que no llegan a tan “estupendo sueldazo”, con hipotecas y alquileres, gastos y más gastos, y que piden que todos los meses sean como febrero, pequeños, para llegar a fin de mes, las consignas estas psicológicas les deben de hacer una gracia, de no parar de reír.

Ahora todo parece estar tan enredado, que uno piensa que es imposible hacer nada, y la impasibilidad define a unas sociedades que se agotan en su día a día sin ser capaces de decir esta boca es mía. Sindicatos que no protestan, universitarios que no contestan a nada, y el sueño de mayo del 68 un hito para los libros de historia que parece imposible de intentar, y no hablo de hacer revoluciones así, a las bravas, pero creo que sería conveniente poner los puntos sobre varias íes. Sociedades cada vez más individualistas, que nada tienen que decir mientras no les toquen lo suyo, y un sálvese quien pueda son instrumentos nefastos para mover a una colectividad aletargada.

Y luego uno se entera de que los políticos piden a los grandes medios que no se hagan eco de lo que cobran para no soliviantar al personal. Qué bonito es esto de haz lo que yo digo pero no lo que yo hago, y los políticos y empresarios que han estado y están trincando te dicen a ti sociedad: cobra mil euros, pero gasta para fomentar el consumo, no me ves a mí que me sacrifico y compro palacetes en Palma. No protestes porque esta es una crisis del mundo mundial y ahorra utilizando el transporte público aunque sea por el medioambiente, y si yo voy en unos Audis que son la leche, es tan sólo para ayudar a la economía alemana, que para eso somos Europa. Esto pasará y vendrán tiempos mejores, no te desesperes ante la cola del paro, mientras tanto yo, para matar el tiempo, voy con mis amigos diputados a ver como se cría el plátano canario y las alcachofas de Tudela, ambos sin duda elementos claves para combatir la crisis y menguar el gasto público. Confía en lo público, entre tanto, mis hijos estudian en los colegios de élite privados, pongamos en el British Council del obrero barrio de Somosaguas. Y arrima el hombro mientras yo lo separo. Y la sociedad parece decir amén.

Que cansancio me producen. Cuanta incompetencia e indecencia, son muchos ejemplos de nada y aún así se permiten el lujo de decirnos lo que está bien o mal. Cojonudo.
Me desahogo, probablemente no consigo nada escribiendo todo esto, vamos seguro que no, pero me da igual. No pienso callarme ante tanta mala leche, porque oigan ustedes, lo poco agrada y lo mucho cansa, y ustedes con sus rollos macabeos y sus discursos arrogantes, con sus viajes, sus coches y festines a cuenta de todos, con sus sueldos de rico y sus consejos de pobres, con tan poca vergüenza y tanta desfachatez, me tienen hartita.

Eva

lunes, 15 de febrero de 2010

Recortes de periódico...




Cuando alguien asume un cargo político, debe considerarse así mismo como una propiedad pública, decía Tomás Jefferson, pero aquellos anhelos de quienes comenzaban la arquitectura de los estados modernos, estaban todavía muy lejos de ver en que se convertirían sus ideales.

Hecho que constato con preocupante frecuencia cada vez que abro el periódico y veo noticias como la de hoy. “El sueldo de su señorías no es el problema” Fuente el país.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/sueldo/senorias/problema/elpepisoc/20100215elpepisoc_1/Tes

No tendré la osadía de juzgar sus sueldos, pero sí tengo una opinión al respecto. Textualmente se señala que los parlamentarios españoles son de los peores pagados de la Unión Europea. Bien, y entonces es ahí cuando se agarran como a un clavo ardiendo al agravio comparativo. Pues si tomásemos su misma referencia al respecto, no tardaríamos en descubrir que no es una cuestión que les afecte a ellos en exclusiva, si no que todo la masa trabajadora de este país tiene unos sueldos por debajo de la media europea, que somos el país como mayor número de licenciados en paro y dónde más dificultad tiene los jóvenes para encontrar un trabajo, sí, también tenemos más jóvenes parados que la media europea. Y es que si hay que medirse con Europa el ejercicio habría que realizarlo de forma global. Pero más aún, supongo que la mayoría de sus señorías tiene algún tipo de trabajo en el sector público o privado, al que renuncian por el bien mayor de la política, así que si su ejercicio lo miden colectivamente y de forma unánime por su retribuciones se me ocurren dos ideas. La primera de ellas es que el ejercicio político es voluntario, y si por tanto las condiciones económicas no se ajustan a lo que esperan del servicio público sería conveniente que regresasen a sus puestos de trabajo anteriores, claro que ahí está el drama de aquellos que hacen de la política su medio de vida, y como dicen algunos que conozco, hay que agarrase con los dientes a la mesa para mantener su situación. Dos, ellos “sólo” son representantes temporales del pueblo, que a través de su decisión en las urnas les delega su soberanía popular, si el ejercicio de la política se mide por rentabilidad económica y no como un ejercicio responsable en favor de una sociedad, tampoco creo que sean las personas adecuadas para ejercerla.

Y puede que ganen poco sí, pero voy con otra noticia que leo hoy:

http://www.aviaciondigitalglobal.com/noticia.asp?NotId=11921&NotDesignId=4 .

Resulta que ser los representantes del pueblo, además de un noble ejercicio, da los instrumentos necesarios para una serie de vamos a llamarlos “chanchullo” importantes, en la mayoría de los casos ocultos a la opinión pública, donde los mismos a través de distintos ámbitos se reparten el pastel de lo público, enriqueciendo sus bolsillos a costa de este intangible que parece ser el Estado. Y hoy por ti y mañana por mí, parece convertirse en la máxima cuando se rotan direcciones generales, presidencias varias, y consejos de administración de toda índole entre los mismos grupos de personas, esas que tienen en el ejercicio de sus funciones como máxima el interés general. Para no dar crédito.

Pero no tenía yo bastante con todos estos dislates, cuando ayer leo en el periódico, lo siguiente:

http://www.elpais.com/articulo/reportajes/ocaso/reina/Mallorca/elpepuesp/20100214elpdmgrep_3/Tes

Sólo con el escándalo de corrupción en Palma de Mallorca de Unió Mallorquina (UM) y el hecho de que el presidente Antich expulse del Ejecutivo balear al partido de la Sra. Munar se producen 200 destituciones: tres consejeros del partido de UM en el Gobierno del archipiélago y el batallón de cargos y contratados a dedo en las principales instituciones de la isla. Ahí es nada. Y entonces yo que nunca he sido muy buena en los números, pienso que si hay 200 tíos que caen por su concomitancia con un partido como UM en las instituciones de la isla no sé si sabría hacer las cuentas de cuantos en este país se ven favorecidos para obtener un puesto de trabajo por conocer a la persona correcta (político, familiar, empresario etc.). Y mi asombro no para de crecer. Es casi ya incluso difícil de digerir.
Pero claro los titulares de estas cosas son ya en cierto modo “normales”, y que adquieran esa condición creo que influye en que la opinión pública del país desayune ante ellos todos los días sin prestarles una atención especial. Y claro viendo que Roldán después de 15 años en la cárcel, noticia también de ayer, va a terminar su condena, mientras sus posesiones y 10 millones de euros de los de hace más de una década están en paradero desconocido esperándole, uno ya no sabe si en este país se piensa de mera generalizada que merecen la pena los chanchullos y trincar lo está a tu disposición cuando uno está en situaciones de velar por el interés general. No olvidemos que Roldán era otro de los que debía velar por este principio en sus funciones dentro del Ministerio del Interior en su momento. Otra vez lo intangible del Estado ofrece el marco propicio para que los muchos deshonestos que se dedican a ejercer cargos políticos y trabajos a dedo hagan su botín particular, será por aquello de que España está en crisis. ¿La suya? No, la nuestra.

Eva

viernes, 12 de febrero de 2010

Ya no quedará nadie que diga nada...


Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada".

Martin Niemoller.

Y no, no va a quedar nadie. Porque sobre todo hay silencio. Porque un país de cuatro millones de parados no sale a la calle, lo que incluso me hace dudar que existan de verdad, y tampoco deben de existir los mileuristas y otro gran sin fin de caras sin rostros. Y no existen porque no tienen voz casi nunca. Porque los grandes conglomerados distribuidores de la información son quienes eligen qué es noticia, y ellos están casi siempre del lado de los que tienen un coche oficial o una vida entre flashes. La cotidianidad se retrata en los llamados sucesos, que sí suceden, pero que son retales anecdóticos y a menudo deformes. La realidad se muestra en esos nuevos programas de televisión que han convertido la enfermedad, la pobreza o el paro en entretenimiento, nos enseñan aquellos que están peor que nosotros y todos contentos.

Y la desidia llega a casi todos y nadie dice nada, incluso cuando está rozándote. Miles de personas se unen a grupos facebook que incluso llegan a sacar lo cómico de realidades como la jubilación a los 67 del tipo: “va a trabajar hasta los 67 tu puta madre”, pero claro cuando se tienen esa edad en un horizonte lejano lo jocoso supera con mucho a las inquietantes ideas de los políticos de nuestro país. Esos que son incapaces de llegar a acuerdos sobre nada a excepción de cuando se trata de conservar sus privilegios. Y son los mismos que hablan de diálogo, solidaridad, pero claro para otros, para el vecino. Y la política es necesaria, imprescindible, y el desencanto y el callar ciudadano legitiman y son cómplices de sus desmanes.

Y donde dije digo digo, digo Diego, cuando eran los azules quienes gobernaban con decretos, los rojos ponían el grito en el cielo, pero ahora son ellos y entonces parece tener coherencia. Cómo le voy a explicar a unos críos el valor del diálogo mientras leo en cada periódico que, casi sin excepción, el arco parlamentario vota a favor de un decreto contrario a principios constitucionales, recogidos ni más ni menos como derechos constitucionales. A muchos no les importa porque nada van con ellos pero y si vuelve a ocurrir, con rojos o azules, entonces ¿quien levantará la voz a tu favor si antes tú callaste?. Nadie. Y nos convertiremos en una sociedad de mudos, que sólo protestan contra los presentadores de los telediarios que no te puede oír, o incluso alguien se armará de valor y escribirá en algún acotado espacio como unas cartas al director, en las que tu opinión se mide por caracteres permitidos. Y a pesar de todo pertenezco todavía a ese grupo de ilusos, auque cada vez con más dudas, que creen que se tiene que levantar la voz, con respeto, con empatía, con cordura, pero levantarla para que algunos por sordos que parezcan estar nos escuchen.

Eva

viernes, 22 de enero de 2010

Haití, punto y seguido...




Los pobres, los que no tienen nada más que pobreza y esperanza, son otra vez portada de la prensa en todo el mundo ahora que, nuevamente, un cúmulo de hechos predecibles e impredecibles vuelven a unirse para asolar aún más esos lugares en los que casi todo está por hacer.

País de la llamada Isla de la Española, con una capital con nombre de príncipe, pero donde todos sus reyes no han tenido corona, sino que han sido sagas de políticos corruptos enriqueciéndose a costa de la miseria de su pueblo, pobreza endémica perpetuada por falta de educación, de infraestructuras, de un largo etcétera de situaciones canallas hacia las que nadie quiso mirar, guerras, revueltas, sequías y terremotos. Y las caras de gente a las que ya apenas quedan lágrimas se suceden en la vorágine visual de este mundo global en instantáneo.

Haití se muere de hambre, de sed, de sufrimiento, de ignorancia…Ahora quizá se muera más de golpe, pero sólo eso. En muchos sitios, los terremotos, las epidemias, las sequías o un sinfín de crudas realidades sólo ayudan a morir más deprisa y bajo los focos del mundo globalizado y sus medios de comunicación. Pero la tele-realidad de estas desgracias puntuales sólo es un capítulo más en la muerte y desesperación que se vive cotidianamente en muchos países del mundo. Aunque claro, convertidos la mayoría de nosotros en Homo Videns, casi todos ignoramos lo que ocurre en todos aquellos lugares que no salen en el telediario.

Haití, se suma a los que fueron y a los que serán, países donde la gente muere a diario de hambre, de guerras, de enfermedades cotidianas y casi nadie pone una mirada, un euro, una esperanza para acabar con su situación. Ahora la solidaridad es global, y ver a niños morir en directo remueve nuestras conciencias y nuestros bolsillos, pero ellos ya nos necesitaban antes. Quizá, y sólo quizá, si estos invisibles hubieran obtenido antes, de la tan traída y llevada Comunidad Internacional una ayuda más cuantiosa y efectiva, sus posibilidades de resistir un embate como el sufrido por el terremoto hubieran sido mayores, pero viven hacinados en casas que parecen sacadas del cuento de los tres cerditos, de aquellas que con un soplo se caían abajo.

Los titulares hablan de la ayuda a largo plazo, de ver la situación actual como una oportunidad para empezar a hacer bien las cosas, pero mis dudas son muchas al respecto. Porque son innumerables los países que han sufrido circunstancias de parecida magnitud, y a largo plazo sus gobiernos siguieron siendo inestables y corruptos, y el dinero y la ayuda nunca llegaron a representar esa oportunidad para convertir esas regiones en lugares mejores. Siguen estando en los últimos puestos del Índice de Desarrollo Humano, y siguen siendo igual de pobres, y siguen estando igual de desamparados.

En momentos como estos, las voluntades se unen, la esperanza de cambio surge como anhelo, pero la cotidianidad de su miseria probablemente seguirá devorando a estos millones de personas en el futuro. Quizá la televisión nos ha enseñado tantas muertes en directo, tanto sufrimiento en prime time, que nuestras cabezas se han acostumbrado poco a poco. Me gustaría saber qué es lo que ocurre para que no alcemos la voz sobre las injusticias, para que no ayudemos más a los que menos tienen. Quizás es porque nosotros vemos esta realidad cómo algo lejano que sólo nos llega través de una pantalla plana mientras estamos sentados en nuestros cómodos sofás, y muchos cansados de las desgracias individuales y colectivas prefieren darle al mando a distancia en busca de otra realidad, y esas imágenes de miradas perdidas que no tiene nada que buscar, sólo forman parte de nuestra memoria a corto plazo lo que impide que seamos capaces de tomar conciencia de nada.

A los pobres les queda la esperanza porque es lo único que nadie puede arrebatarles, porque quizá es lo único a lo que aferrarse cuando todo lo que se tiene, el hogar, la familia, la vida pende de un hilo. A nosotros, que sin duda tenemos un poco más y que pende al menos de un par de hilos nos queda también el anhelo de que por fin algo pueda cambiar, que el compromiso político, las buenas intenciones o las colosales recaudaciones que son ahora titulares de periódicos puedan convertirse de una vez por todas, en los instrumentos necesarios para posibilitar el cambio hacia una sociedad que no sea sólo global en la economía o las comunicaciones sino también en la justicia social y en los derechos. Ojalá comencemos a sumar voluntades para ser capaces de multiplicar la dicha común.

La foto es una instantánea del periodista de The Miami Herald, Patrick Farrell, ganador del premio Pulitzer por su trabajo a cerca de la tragedia ocurrida en Haití como consecuencia de las inundaciones provocadas por el paso del huracán Ike. Haití ya lloraba entonces.

Eva

lunes, 11 de enero de 2010

Baby Boom...



Os voy a hablar de mis amigas, de las más antiguas, de esas que conocí cuando todavía no sabía apreciar ni el valor de la amistad.

Todas tiene ahora una vida distinta quizá a la que habíamos imaginado, pero el denominador común de muchas de ellas ahora mismo es tener una barriga inmensa y redonda como si se hubieran comido toda la producción de Nocilla del 2009. Y es que 2010 va a ser un año de partos. Sí, de tres desde Enero hasta Julio.

Hubo años que estuvieron íntegramente dedicados a bodas, con sus correspondientes vestidos de pitiminí y borracheras de esas en las que se termina haciendo la conga con los bajos del vestido de las novias negro como el betún. Y claro, entre tal alboroto por el cambio del estado civil, se han empeñado todas en traer en 2010 una avalancha de renacuajos, bueno para ser más exactos renacuajas. Aún así, en 2010 todavía me esperan un número de congas bastante numeroso, algunas incluso más allá de los mares. Aunque bueno, ahora que lo pienso, viviendo en una isla no es algo tan digno de mención. Así que debería decir a más allá de los océanos, en Nueva York.

Pero volviendo a las criaturas. Es raro ver a tus amigas hinchadas como por un bombín de las antiguas bicis BH con sillín alargado, y más aún, oírles decir que sólo han engordado 10 quilos o incluso más como si tal cosa. Definitivamente subir el escalón hacia la maternidad debe de cambiar profundamente la perspectiva, porque si hace unos meses cuando luchaban contra cada caloría para enfundarse en sus vestidos blancos alguien les hubiera dicho que encordasen la mitad de la mitad de su peso actual, ahora ese alguien tendría sus tímpanos en recuperación debido a los gritos recibidos de las ahora mamás. Aunque bueno, bien pensado supongo que tiene que ser estupendo poder abandonar la tiranía de la talla 38 sin que nadie te señale como gorda.

Lo dicho, están todas redonditas, y yo estoy haciendo un master en el embarazo y sus vicisitudes: ciática, náuseas, ecografías 3D, discusión de nombres y etc., aunque bueno, quizá si yo un día decido ponerme como una pelota con pies y manos, no me vendrá mal. Y todas estamos, incluso yo, que lo veo todo desde cierta distancia feliz. Es una especie de alboroto idiota e inexplicable.

Todos estos embarazos se me están haciendo horriblemente lentos, porque ya quiero empezar a ver las caras de las nuevas pequeñas, e incluso ya he empezado a hacer regalos a esos seres que todavía viven en el interior de las barrigas. También me he sorprendido a mí misma ya, en más de una ocasión, viendo ropa de bebe y accesorios múltiples (hay más de los que nunca hubiera sospechado). De momento sólo soy espectadora de ese proceso mágico por el que de repente un nuevo y pequeño ser nace, pero definitivamente tiene que ser algo genial viendo lo contentas que están todas ellas.

Y no mamá, no vas a ser abuela todavía. A mí todavía no me ha llegado el momento de ponerme vaqueros con goma en la cintura ni de comprar un montón de cacharros que todavía no sé para que son. Aunque creo que en mi curso acelerado y a distancia sobre futuras mamás, voy a tener una mención especial.

Eva

domingo, 10 de enero de 2010

¿Vidas Low-cost?...




Viviremos peor que nuestros padres casi con total seguridad, y sin que posiblemente medie una catástrofe de por medio que justifique la marcha atrás de nuestra situación.

Somos una generación que ha tenido muchas y mejores oportunidades para formarse, para viajar y para un sin fin de cosas. Pero todo eso nos lo hemos permitido no nosotros si no sus tarjetas de crédito y sus cuentas bancarias. Irte a otra ciudad a estudiar, vivir en pisos compartidos, los Erasmus, los viajes con amigos, vivir en su casa sin pagar un duro, serían algunos ejemplos de nuestra independencia subvencionada, aunque sin negar que haya excepciones a esta regla. Interrogante, ¿Vivimos así porque queremos o porque no podemos vivir de otra manera?

Si llegada la treintena tienes un trabajo de esos que abundan y que se caracterizan por mileurismo e inestabilidad, los necesitas a ellos para avalarte ante un casero, un concesionario de coches o un banco. Esa es la realidad. Y lo que sigue es, que será difícil que con nuestros sueldos podamos llegar a crear un colchón similar para generaciones futuras, que tampoco sé cuando llegarán, porque tener un hijo es como dar un salto al vacío. Y poco a poco las redes familiares desaparecerán y el estado no podrá seguir sosteniendo su nivel de protección y seremos cada más el número de trapecistas que vagan sin red.

Pero eso sí, tenemos el futuro por delante, a menudo cuando quedo con mi grupete de amigos a tomar una caña renegamos de nuestras vidas, donde se trabajan infinitas horas por ejemplo en una consultora por mil euros y poquito, y donde abundan, y más ahora, los que están en lo que durante algún tiempo se llamo paro obrero, que ahora suena a anacronismo pero que tuvo su razón de ser cuando en medio del auge de la dialéctica de clases el paro era sólo una cuestión de obreros, desde aquí propongo que se busque el vocablo para incluir en él a la ingente masa de universitarios parados, ¿o es que en el nuevo contexto los universitarios son obreros?

Cuando ya superamos el par de cañas queremos dar un pelotazo, y no hace falta ser el tío que crea Facebook, ahí por ahí gente que hace algo aparentemente tan sencillo como una manta con mangas y se monta en el dólar, y digo dólar porque la mente despejada fue un norteamericano.

Y siguen las cañas y nos seguimos planteando interrogantes. Pero como la ingesta de alcohol no puede decirse que sea directamente proporcional a la clarividencia, al final pagamos la cuenta, nos vamos a nuestras casas de alquiler y mayoritariamente compartidas, al día siguiente nos suena el despertador a las 7 de la mañana, trabajamos hasta las 9 de la noche, empleamos el sábado en ir a Ikea para tener lo más inn en lo que al mueble de diseño se refiere, utilizamos las redes sociales para volver a quedar, y empezamos a buscar un viaje con Ryanair como insignia. Eso los mileuristas, los parados se afanan por aprender bengalí, declamar en hebreo y hacer el pino-puente sobre una mano por si es necesario para la próxima entrevista y así llegar al selecto club de los mileuristas.

En las próximas cañas intentaremos seguir con nuestra idea de conseguir crear algo nuevo, una idea que esté por pensar y salir así de esta vida de low-cost, que no sé quienes la han creado, pero que intuyo que lo han hecho para que a pesar de nuestros sueldos pensemos que las cosas van bien.

Eva