miércoles, 29 de septiembre de 2010

Tropecientos por ciento...



























Eva





martes, 28 de septiembre de 2010

Cosas de otro mundo...



Ayer casi me da algo cuando leí la noticia de que la astrofísica malasia Mazlan Othman iba a ser  designada como embajadora de Naciones Unidas para el Espacio. 

En mi cabeza, ya me estaba imaginando a esta señora malasia vestida como una princesa Leia, recibiendo a seres de todos los colores y formas que podamos imaginar en la entrada de la sede de Naciones Unidas en Nueva York. E incluso estaba ya pensado en lo preocupados que debían de estar los que se encarguen del catering en estos eventos de Naciones Unidas, porque sí ya de por sí ser anfitrión es difícil, por el permanente intento de agradar a todo el mundo, imagínense ustedes para tales huéspedes, venidos del espacio, y sin saber que ponerles, si unas ensalada de brotes frescos o unas tuercas. 

También pensaba ya en el follón que iban a ser las comparecencias en la Asamblea General de tal organismo, imagínense el jaleo para los traductores, los pobres, aprendiendo a marchas forzadas las lenguas de esos planetas tan lejanos, e incluso ya me imaginaba a un futuro presidente del gobierno de este país haciéndose una foto con tan extraordinarios seres, porque lo de hablar con ellos, lo voy a dejar de momento en manos de los traductores, que si hasta ahora a todos los presidentes de este país se les ha resistido el inglés, no los vamos a poner en el brete de saber lenguas de los confines del universo. Pero cuando todo esto ya estaba en mi cabeza, llego el chascó. Resulta que se ha desmentido la noticia, nos hemos quedado sin embajadora para el Espacio. Vaya por Dios. Ahora por lo menos, podrán dedicar la partida presupuestaria prevista para estos asuntos espaciales, a cosas banales de la Tierra como la pobreza, el hambre, la mortalidad infantil, o que se yo.

Aun así, la que casi se convierte en embajadora ha declarado lo siguiente, según se recoge en el Daily Telegraph "La constante búsqueda de comunicación extraterrestre mantiene la esperanza de que la humanidad pueda recibir sus señales algún día. Cuando lo hagamos, deberíamos tener preparada una respuesta coordinada que tenga en cuenta todas las sensibilidades relacionadas con esta cuestión, y la ONU es un mecanismo especialmente diseñado para tal coordinación". Pobre, yo creo que le había hecho ilusión el cargo y se ha quedado chafada, pero bueno, por lo menos mantiene la ilusión de que pronto podamos recibir las señales de extraterrestres. Esto me deja mucho más tranquila y con la oreja atenta por sí oigo alguna señal a no mucho tardar. En lo que le quito un poco la razón es en que la ONU sea el mecanismo adecuado para llevar a cabo las reuniones con estos señores de otro mundo, porque tal y como les va en  los  asuntos de aquí, como la consecución de los Objetivos del Milenio, no sé si los asuntos espaciales le van a venir grandes, aunque bueno quizá para entonces, alguien ya haya hecho realidad a los Avatar de James y sean ellos quienes nos puedan resolver la papeleta.

Y como último apunte, también algo paranormal, quiero contaros que en Bélgica, hay un árbol centenario que publica su “estado” en Facebook y en Twitter. Ahí es nada. Y lo digo porque tiene cien años, no por su condición de árbol. Pero ya ven, no se ha quedado atrás en lo de las nuevas tecnologías. Y para los incrédulos, aquí le dejo la página web en la que pueden contactar con él y así pueden ustedes mismos comprobar que el tío tiene una buenísima conversación. Ya me contarán como les ha ido, por si acaso practiquen antes con alguna lechuga o coliflor que tenga a mano, no vaya a ser que llegado el momento tenga problemas para entenderse con él, y si ese es el caso,  no se desanimen, que tiene bastante don de gentes, sino miren en el facebook, el tío tiene casi seis mil amigos. Yo incluso me atrevería a ponerlo en contacto con la Sra. Othman, la de las Naciones Unidas, quizá pueda formar parte en un futuro de su equipo de colaboradores para la cuestión extraterrestre. Porque ya hemos visto que los árboles tienen su carácter, no se olviden de los ejércitos de Ents en el Señor de los Anillos. Bueno esto ha sido todo. Me voy a dar una vuelta por mi pequeño universo.

Eva


lunes, 27 de septiembre de 2010

Agotadas las tallas normales....


Esta última semana he leído un par de noticias sobre los gordos y gordas, como diría nuestra ministra de igualdad, tan empeñada en confundir el género lingüístico con el sexual, y he estado pensando sobre ellos, los gordos. Sobre quienes hablan de ellos en forma de pandemia global y quienes lo hacen desde un punto de vista estético.

Empezaré por los gordos de la pandemia. Esa palabra de significado tan alarmista y tan de moda, que incluso nos lleva a  utilizarla, en muchos casos a la ligera. Ya no sólo la utilizamos para referirnos a pandemias contrastadas como fueron por ejemplo la peste negra y la gripe española, también nos sirvió para calificar a la gripe A,  aunque luego se quedase en nada, bueno en casi nada, si descontamos el enriquecimiento farmacéutico.

Así que en primer lugar, me parece demasiado precipitado hablar de una pandemia de obesidad. Para empezar es una pandemia pero sólo de países ricos, porque en contra de lo que sucede con los virus, la gordura, ni viaja en avión ni se contagia con los estornudos, ni nada parecido.  Además, esta nueva amenaza  sólo es endémica en el hemisferio norte, lo cual reduce mucho su radio de acción, para alivio de los que pasan hambre en el sur. Y en esta lógica de ricos, el África Subsahariana y otros muchos lugares del planeta, donde se sufre la desnutrición y el hambre, éstas no son calificadas como pandemias en ningún titular, sólo como un Objetivo del Milenio. Lo cual me da que pensar, y no para bien.

Pero como acostumbramos a mirarnos mucho el ombligo, el hambre en África igual es menos pandemia que la gordura en los países ricos, porque mientras que para ésta última, los estudios hablan del coste no sólo personal, en un riesgo mayor de enfermedades para los obesos, sino que también se fijan  en el coste social, y más concretamente, en el sanitario. Lo que me lleva a una primera reflexión. Quizá el hecho de que en los países pobres el hambre mata, pero los desnutridos no gastan recursos del estado, les otorga a estos que pasan hambre otra dimensión, quizá más paternalista y con una pizca de remordimiento desde nuestra condición de gordos del norte, cuando pensamos en lo aquí sobra, y lo que allí falta. Sin embargo, la visión con la que se percibe aquí a esos vecinos gordos irresponsables es otra, no aplicamos una postura paternalista pensado, -pobres, fíjate, lo que dicen los señores de la OMS, estos gordos de la pandemia se van morir antes de la cuenta por ser una concentración de grasas saturadas- sino que nos sale la vena economista, y pensamos rápidamente en que  le ocasionan un gasto extra a nuestras partidas presupuestarias para sanidad. Así pues,  llego a pensar que el problema de esta pandemia es la economía, lo cual me resulta tremendamente cruel.

Según las cifras cada vez somos más gordos, comemos peor y somos más sedentarios. Pero eso también depende de dónde miremos. Vayamos a un caso práctico, en Nueva York, capital del mundo globalizado, y dónde esa pandemia tendría un buen caldo de cultivo, se puede constatar, que los gordos están más presentes en las aceras de Harlem  que en las de la quinta avenida, lo cual me lleva a pensar que igual son los pobres de nuestras sociedades ricas quienes sufren este mal.

Aquí mismo, en la España pre-crisis,  hubo una campaña que decía: “Come cinco verduras y frutas frescas al día” que así dicho es un eslogan fenomenal y lleno de sentido común, pero claro quizá se les ha olvidó añadir por políticamente incorrecto y por pura obviedad: “si puedes permitírtelo”. Comer bien es caro, y eso lo sabe cualquiera que vaya carrito en mano al supermercado, y el dinero también limita lo que comes y lo sano que es, y ahí los pobres de nuestros países ricos, salen perdiendo y van engordando.

Dicho esto, el otro día vi el documental Food Inc, y me asusta pensar en lo que comemos, yo que me crié en un pueblo de esos que van camino de desaparecer, donde se honraba a San Martín y se hacía la matanza,  nunca vi que los filetes de aquellos cerdos soltaran agua en una sartén al freírlos,  ni que los huevos de una tortilla fueran descoloridos, de un amarillo que parece viejo. Pero ahora la necesidad del  ya, hace que todo esté disponible en cualquier fecha del año aunque no sea la temporada tradicional para consumir un determinado alimento, y eso tiene su parte negativa y poco saludable, e  incluso he sabido que en algún convento de monjas, de cuyo nombre no quiero acordarme, las gallinas se ven sometidas a ritmos de producción como si estuvieran en una fábrica industrial. Ver para creer. 

Por otra parte somos sedentarios, señalan estos estudios, lo cual es otra obviedad. Tenemos la tele, la wii, la play, y todos los medios de transporte a nuestra disposición,  porque para eso somos los más industrializados y lo hemos inventado todo. Pero tal situación provoca  la paradoja de que en muchas ocasiones en lugar de aprovechar para hacer un ejercicio cotidiano, como ir andando al trabajo, preferimos suplirlo con los gimnasios, que en estas sociedades tan hedonistas,  tienen un toque más chic, donde va a parar.
Una persona mayor, de esas que se crió sin estas pandemias de gordos, y que me atrevería a decir que incluso pasó hambre, decía allá por la década de los noventa una cosa simple y llena de sentido común, que resume perfectamente nuestro cambio de vida: “Yo no sé qué médicos son los de ahora, antes cuando estabas malo te mandaban reposo y ahora te mandan andar”. Y así hoy podemos ver en cualquier pueblo o ciudad, ejércitos de paseantes por prescripción médica. 

Y ya por último, en estos estudios, hablan del riesgo especial de los jóvenes y los niños, para los que se prevé incluso que descienda la esperanza de vida, respecto a la generación que les precede por ser cada vez más gordos. Y vuelvo a mis recuerdos. Yo todavía fui de esa generación de niños que jugó en la calle, en la que un palo servía de espada, y los árboles estaban para subirse a ellos. Pero ambas cosas hoy serían difíciles, lo de la espada porque te acusarían de ser un niño violento y que pone en riesgo la integridad su pares, según un estudio cualquiera, y lo de los árboles, aún peor, porque seguro que hay ordenanzas que castigan este comportamiento incívico en las ciudades de este país.

Así pues, tengo la sensación, de que muchos niños de hoy, no saben jugar a nada si no tienen unos mandos de algo entre las manos. La calle ha desaparecido en muchos sitios como un lugar de recreo, y es aún pero en las grandes ciudades,  dónde los niños o se quedan en casa o los que viven en la “urba” se entretienen y juegan en esos espacios perfectamente homologados para los más pequeños, con todo hecho con los materiales, medidas y diseño adecuado. Y no sólo así los hacemos gordos, sino más inútiles, menos intrépidos, menos capaces de desenvolverse ante lo desconocido y menos imaginativos. Y sólo hace falta oír a alguna madre, cuando los niños llegan al pueblo, que antes de que se vaya a jugar, le da una serie de consejos y advertencias al muchacho, que parece que lo vaya a enviar a la guerra de Vietnam. Cuando las oigo, tengo la duda de si sería conveniente agradecerle a alguien el hecho de haber sobrevivido a aquella época de mi infancia, en la que hacíamos cosas que hoy serían juzgadas casi como salvajes, e incluso estaríamos al borde de ser protagonistas de algún estudio psicológico, pero no, porque no hubo más riesgo que una tirita y mercromina,  y la única secuela de aquellos tiempos son los recuerdos felices.

Y luego está la gordura estética, esta semana leí la noticia de una joven de diecisiete años, que con una talla cuarenta, se proclamó ganadora de un concurso de modelos de tallas grandes. Así que en ese momento me paré a pensar que yo estoy en el límite, con mi talla 38 de Inditex, de convertirme en una talla grande y gorda. Ahí es nada. Hecho que me dejo estupefacta y con la duda de si comer lechuga el resto de la semana, o engullir un bote de Nocilla para combatir mi estado de ánimo al  reconocerme tan de repente casi gorda, según lo que acababa de leer. Y también me viene a la memoría Javier Gurruchaga, cuando cantó aquello de "ellos las prefieren muy, muy gordas, gordas, gordas, super gordas, gordas de apretar". Ahí querido, he de decirte que fuiste poco visionario viendo a lo que hemos llegado.

No me extraña que los gimnasios estén en auge como instrumentos capaces de democratizar la belleza ante la necesidad de no abandonar los estándares actuales. En esta tiranía de la imagen, uno no puede luchar contra caprichos genéticos como la estatura, pero al menos se puede “machacar” en esas salas capaces de convertir a todos los cuerpos en el mismo, igual para todos, con ese canon de belleza prefabricada que se consigue corriendo en la cinta y mancuerna en mano.

Sin embargo, el  extremo que busca la perfección del cuerpo de acuerdo a los modelos de las revistas, el que utiliza la belleza reconstruida, en base al botox y la silicona, en ocasiones tan enfermizo como la obesidad no preocupa como pandemia, a pesar de que cada vez hay un número mayor de usuarios que también ponen su vidas en riesgo por la necesidad de ser socialmente guapos. Quizás, esto no sea problemático porque no lo cubre la seguridad social, y no me gusta ni que se me haya ocurrido la idea. El hecho de que cada vez el bisturí se use más para corregir imperfecciones que no casan con la estética actual, y que esté no sólo bien visto sino que incluso se le atribuya  cierto glamour, por el hecho de ser capaz de hacer que todo el mundo tenga los labios de Angelina Jolie, y sólo por eso, hacerles creer que son un poco más “estrella” de esta sociedad que tanto apuesta por las alfombras rojas y los flashes me hace pensar  en las Señoritas de Avignon, tan feas y tan bellas. Y me quedo más tranquila.

Pero esta es la sociedad en la que nos ha tocado vivir, y lo gordo no se lleva, no está de moda. Pero no se preocupen porque esto es cíclico, porque ya ven lo que gustaron en otra época los rechonchos, como muestra de lozanía y buena salud, y sino echen un vistazo en los museos. Y es que el marketing, la moda y la economía a menudo mezclan lo gordo con lo insano sin más, a pesar de que haya flacos con unas analíticas que puedan asustarnos y modelos que parecen cadáveres andantes.

En esta ocasión como en otras tantas que necesario sería aplicar aquello de que la virtud se encuentra en el término medio. Así que ya saben, ensalada y verduritas para los días de diario y un poco de chocolate para las fiestas de guardar.

Eva


viernes, 24 de septiembre de 2010

Un hemiciclo verde y rosa...


Cuando todavía faltan dos años para las próximas elecciones generales, moción de censura mediante, ya empiezan a aparecer los que pueden ser los nuevos y pequeños partidos, que intentarán e incluso pueden llegar a conseguir sentar a algún representante en el Congreso de los Diputados. Este último, por cierto, me pareció ayer en unas imágenes que estaba prácticamente vacío, y eso que fue el día de la Ley de Economía Sostenible, pero bueno, supongo que excepto en el momento de apretar el botón, sus señorías estarían el resto del tiempo de la sesión parlamentaria,  haciéndose cargo de sus menesteres fuera del hemiciclo,  lo cual no es nada novedoso, pero espero que no llegue el momento en el que ya se envalentonen nuestros diputados y copien a sus homólogos rusos.



¿Habéis visto que video tan ilustrativo? Ahí los tenéis aplicando el “por mí y por todos mis compañeros” como cuando de pequeño corrías como un sputnik hacia la pared para salvar a todos los que se habían escondido fatal.

Pero a lo que íbamos, los primeros que pretenden entrar en el zafarrancho político son según aparece en la prensa Equo, hoy todavía fundación, pero con la  pretensión de hacerse mayor y convertirse en un partido político verde. Estos partidos, tan fuera de la lógica bipartidista y nacionalista de este país, han tenido poco peso en nuestra historia democrática, sin embargo, en países como Alemania sí que han sido una fuerza política relevante, llegando incluso a participar en el gobierno desde finales de los años noventa. Sin embargo en estos momentos, el que fue el gran baluarte de esa conciencia verde en Europa, ha retrocedido en las urnas y está de capa caída respecto a épocas anteriores.

Y lo segundo que he visto hoy, y que me ha dejado con los ojos como platos, es que Belén Esteban, según un sondeo realizado por Sigma Dos, si hubiera unas elecciones mañana mismo, se situaría como tercera fuerza política de España. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Esto es ver para creer.  Y en nada ya veo  a Telecinco, influido por su cercanía a Italia, haciendo suya  esa política tan de modelos y pasarela. Incluso es posible que no tarden mucho en poner la maquinaria en marcha, y que podamos ver a la de San Blas dando mítines en todos los mercados y pueblos de este país. Y no sé si reír o llorar.

En fin, que así estamos y todavía nos faltan dos años, yo estoy impaciente por ver cómo queda la cosa. Creo que para las próximas generales nos va a hacer falta más de una jornada de reflexión. Mañana más. 

Eva

jueves, 23 de septiembre de 2010

Prohibido cicatrizar...

Me cansa profundamente la memoria histórica tal y como está planteada. Y me hastía porque tengo la sensación que lo único que se consigue con ella, es seguir avivando rencores del siglo pasado con fines de rédito político. Esta semana se ha podido leer la siguiente noticia. Y se vuelve a hablar de represión, de vidas truncadas, de luto. Y se vuelve a la gresca.

No creo que seguir apilando muertos en la memoria colectiva de este país sea productivo. Los manuales de historia, las hemerotecas, el cine y la fotografía, por poner sólo algunos ejemplos, son valiosas herramientas, capaces de trasladarnos a esa guerra fratricida. A través de ellos podemos estudiarla, comprenderla, no olvidarla. Porque al final durante esos tres años de enfrentamiento todos los españoles perdieron, todos fueron víctimas, desde el instante en el que todas las diferencias se pagaban con sangre.

Así que yo quiero, que cada uno esté amparado para recuperar a sus muertos si así lo decide, pero en la intimidad, sin bombo y platillo, sin revancha. Yo, que tuve una bisabuela viuda de un muerto enterrado en una fosa común, he de decir que ella me enseñó mucho más, con su poco rencor y su mucha inteligencia, que estas memorias históricas que se desarrollan entre el fuego cruzado de los artículos de opinión de los periódicos patrios y las declaraciones de nuestros políticos.

Mariano y José Luis, deberían de ser los primeros en saber que la vida está llena de paradojas y de encuentros y desencuentros. Ya ven, quien les iba a decir a Rajoy a Zapatero que iban a ser enemigos, y casi íntimos, cuando ambos fueron alumnos del mismo colegio de monjas de León y compañeros en el mismo patio de recreo. Es además una lástima que no hayan heredado esa “muy buena relación” que según Rajoy tuvieron sus padres, cuando corría la década de los sesenta y nuestros líderes de hoy, paseaban en pantalón corto por alguna calle leonesa como Ordoño, sin tan siquiera saber colocar en un mapa ni Ferraz ni Génova, cuando no eran nada más que dos chicos de provincias.

Pero volviendo a lo de antes, estos señores del PP y del PSOE que se han postulado como defensores y detractores de la tan traída y llevada Ley, lo tendrían crudo con mi bisabuela, ella nunca dudó en decir que era de Adolfo Suárez, que para eso con él cobró su primera pensión, defendía. Ya ven, así de claro lo tenía. Y aquello era indiscutible, y no le preocupaba que Adolfo hubiera tenido un pasado franquista, lo que le importaba y valoraba eran los pasos que dieron él y la sociedad de aquel momento, en busca de una reconciliación. Lo que quería era algo más pequeño, más cotidiano y menos político. Quería tener unos duros, y perdón por anacronismo, para comprarles algo a sus nietos. Y le importaba el ahora y no maldecir sus desdichas. Ella aprendió todo del pasado y quería mirar al futuro. 
Se me ocurre que si Adolfo no estuviera sufriendo esa enfermedad que le ha devorado sus recuerdos y a la que dedique el último post, y si mi bisabuela tampoco nos hubiera dejado, ambos podrían darles a a Mariano y a José Luis unas lecciones sobre cómo gestionar esta memoria histórica que se traen entre manos. Y no conozco el ímpetu de Adolfo, pero no dudo que ella lo consiguiera, y además con poco aspaviento, así se las gastaba, era dura y frágil, obstinada y flexible, inteligente y dulce. Era un buen ejemplo. Ojalá ustedes la hubieran conocido.

Eva


martes, 21 de septiembre de 2010

Bicicleta,cuchara, manzana, olvido...

Hoy es el día internacional del Alzheimer, y aquí os dejo un video del documental que se acaba estrenar en el Festival de Cine de San Sebastián llamado Bicicleta, cuchara, manzana.




Esta cruel enfermedad,  devora tus recuerdos y te deja con una maleta vacía de pasado. De repente un rayo de luz, un recuerdo, al momento la frustración de haberlo perdido. Al final uno acaba sintiéndose extraño de sí y de las cosas cotidianas que le rodean. Y sigues viviendo y sigues desorientado.

 En algún momento te das cuenta de que un día todo desaparecerá, y será difícil que puedas reconocerte sin saber quién fuiste. Entonces antes de que llegue ese día, te apresuras, entre ratos de malhumor y días de esperanza en revivir tus vivencias más íntimas, siempre con la duda de que esa pueda ser la última vez.

Mientras tanto, las familias de estos enfermos,  que como diría Benedetti, se introducen para siempre en un túnel o destino que no se sabe dónde acaba, se aferran al presente, a la vida, esquivando la llegada de ese día feroz  en el que te acerques a él, a tu compañero, a tu padre o a tu amigo y con ojos ausentes te pregunte quien eres.

Eva

lunes, 20 de septiembre de 2010

Entre tontones y teutones...



Ayer los sindicatos declaraban en su gira, que parece que Toxo y Méndez se hayan convertido en el Dúo Dinámico, que están con el ministro y con los mineros, que es como querer estar en misa y repicando. Estos sindicatos, si no me traiciona la memoria, un día fueron incluso obreros, y es por ello que quizá y aunque sólo sea por el que dirán, deberían de estar un poco más cerca de los de la funda que del ministro, pero claro con lo que suponen las subvenciones del estado para estas asociaciones ¿obreras?, habrán pensado que está feo morder la mano que te da de comer.
Dicen que es impresentable lo  de no pagar, pero después de esto callan, y ahí es donde llega el ministro a lo Robin Hood amenazando con quitar el dinero que han recibido quienes ahora no pagan. La intención desde luego es buenísima, pero claro del dicho al hecho hay un trecho, y este ministro no debe de saber con quien trata, así que para que se haga una idea, le doy un dato. A pesar de que uno de estos empresarios, de los que ahora han cortado el grifo, ya facturaba varios millones de euros anuales por sus empresas mineras allá por la década de los noventa, tuvo la desfachatez de declararse insolvente en disputas familiares, así que, si actuaba así con los de "casa" que no hará con los de fuera. Esto Sr. Ministro, se lo digo en confianza, no vaya a ser que luego tengamos un disgusto.

Por otro lado, y ya que usted tendrá muchos y buenos contactos, me gustaría pedirle Sr. Ministro que investigue que ha pasado con los Fondos Miner, porque yo que debo de ser  muy suspicaz, y me huelo que parte de ellos han quedado por el camino, ya sabe, por aquello de que siempre hay alguien dispuesto a trincar, y que no se han empleado pero que nada bien.  Y claro si mis sospechas son ciertas y con lo que se tenía que reconvertir no se hizo nada yo le pregunto ¿Qué va a pasar ahora?

Ahora eso sí, pasando hambre y viviendo bajo tierra salimos en el "parte" que dice mi abuela, y es que la cosa está montada así, como no cobrar no parece ser suficiente para llamar la atención de nadie, hay que hacer las cosas a las bravas, porque mientras tus problemas no están en televisiones y periódicos no existen. El otro día incluso pensé que igual que cuando Aminatu Haidar estuvo pasando hambre por su causa, corrieron hacia allí actores, literatos y políticos, muchos ya debían de estar a punto de hacer las maletas para ir a acampar a Ponferrada, claro que luego dándole más vueltas, pensé que quizá ser Saharaui tiene más glamour que ser minero y que quizá, está más de moda el palestino al cuello que el casco y el foco en la cabeza, pero bueno no hay que desanimarse que las tendencias siempre son una incógnita.

Y mientras seguía dándole vueltas a todo esto apareció como una luz la noticia de que ahora estamos en manos de Alemania, país pecador igual que España que subvenciona su carbón. Acto seguido pensé que lo mejor sería mandar una delegación a Berlín con cecina, botillo y unas buenas botellas de vino, que seguro que los buenos de los alemanes sabrían apreciar, y así ponerlos de nuestro lado, ya que ese señor de la moncloa, y por cierto también leonés, ¡Qué paradoja! ni se inmuta al ver como su tierra, y las de los alrededores están a verlas venir. Quizá los alemanes sean nuestra esperanza, ¡Quién nos lo iba a decir! Y cuando ya estaba ilusionada viendo el fin de nuestros males, pensé en el mundial, que ustedes pensarán que no viene a cuento, pero les explico. En las semifinales ganamos a aquellos gigantes teutones, y en ese momento mientras todos gritábamos gooool, nadie podía imaginar  que nuestro futuro como comarcas mineras estaría en sus manos, y quizá ahora no nos ayuden por rencor futbolero. ¡Qué  incertidumbre! Aunque bueno pensándolo mejor, estos alemanes son de los que ponen los puntos sobre las íes, y como también son parte de este tinglado minero, presumo que no van a perder este tren sin más, que para algo son la locomotora de Europa.
Pero como las cosas están revueltas, yo por si acaso ya tengo listas mis camisetas, la negra de carbón y luto, y la  blanca por si llega el momento del alivio.

Eva